Luego del fracaso absoluto del modelo neoliberal, la tesis de “la reducción del tamaño del estado” ha dado paso a la recuperación de la presencia del estado en la mayoría de los ámbitos de la sociedad. Presencia que es motivo de debate frente a la conceptualización de lo público como distanciado, y hasta separado, de lo estatal.
“Todo lo estatal es público, pero no todo lo público es estatal”, frase que resume este debate con relación a “nuevas” formas de reproducción social que se opone a la propiedad privada y al mismo tiempo se separa de la noción de propiedad estatal, intentando imprimir un carácter democrático, amplio y hasta reivindicativo a la organización ciudadana por la realización de los intereses sociales.
Los argumentos parten del análisis de las deficiencias y fortalezas históricas del estado, así como de la necesidad de impulsar la participación social en los procesos sociales, para vencer las ineficiencias estatales y contrarrestar la voracidad del capitalismo.
En medio de esto, el mercado (elemento inseparable y definitorio de la economía capitalista) se mantiene como principio rector de la vida económica bajo la regulación institucional estatal propendiendo a una “relación dinámica y equilibrada entre sociedad, Estado y mercado”.
LO QUE DICE LA CONSTITUCIÓN
La Constitución 2008, con relación al sistema económico establece:
“Art. 283.- El sistema económico es social y solidario; reconoce al ser humano como sujeto y fin; propende a una relación dinámica y equilibrada entre sociedad, Estado y mercado, en armonía con la naturaleza; y tiene por objetivo garantizar la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el buen vivir.
El sistema económico se integrará por las formas de organización económica pública, privada, mixta, popular y solidaria, y las demás que la Constitución determine. La economía popular y solidaria se regulará de acuerdo con la ley e incluirá a los sectores cooperativistas, asociativos y comunitarios.”
Esta discusión, tan de moda, resulta interesante en cuanto a la búsqueda de formas eficientes de la gestión del patrimonio social, pero que en el contexto del capitalismo no constituye arma efectiva para la superación de sus contradicciones.
Pues, la discusión entre lo público y lo estatal no reemplaza la discusión en torno a la contradicción entre el trabajo y el capital, entre la explotación y el desarrollo humano.
La mención a la economía popular y solidaria y sus sectores pretende generar condiciones para la “democratización” y ampliación de la participación en espacios excluyentes sin que en realidad se garantice el goce de la propiedad social. Se presentan como formas reconocidas de economía, mas no como formas de organización de la economía de la sociedad.
A pesar de su inconsistencia, la propuesta de la Economía Social y Solidaria representa un avance conceptual con relación a la “economía social de mercado”. Pero es totalmente claro que presenta similares problemas conceptuales y prácticos que el famoso “Socialismo del siglo XXI”:
· No hay una definición satisfactoria y son variadas las aproximaciones teóricas existentes, sin que ninguna abarque todos los elementos que desde una u otra aproximación se consideran.
· Intenta superar contradicciones del capitalismo en el marco y con la base del mismo capitalismo.
· El mercado sigue teniendo carácter rector, es decir, la ESS se desarrolla dentro de un sistema de mercado.
· Es una apología al consumismo solidario y no a las relaciones solidarias partiendo de las necesidades sociales.
La propuesta de la ESS no toca las bases mismas de la explotación capitalista y el estado se reafirma como cómplice del capitalismo, reafirmando así su carácter de estado burgués.
LA ECONOMÍA SOCIALISTA Y EL DESARROLLO HUMANO
El problema de la relación de propiedad sobre los medios de producción continúa siendo el aspecto fundamental de la forma de organización de la economía de la sociedad.
COMITÉ PROVINCIAL DEL AZUAY
PARTIDO COMUNISTA DEL ECUADOR
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