David Acurio Páez1
“La
democracia no es un cascarón vacío
sino
un continente que vale en función de determinados contenidos”2
Esta sin duda fue una de las declaraciones
–definiciones- que causó enorme controversia entre los intelectuales,
sociólogos y políticos de la primera mitad de la década de los ochenta. Más de
un intelectual y político la consideró como una reflexión abusiva, pues para
las clases dominantes de América Latina “la democracia es una forma de relación
política que vale en y por sí misma”. Una entelequia que funciona al margen de
la vida social, de los problemas de la gente, de la correlación de fuerzas.
Que debate tan oportuno este, en el
momento histórico que estamos viviendo en el País y en América latina. Aquí y
ahora los viejos sectores hegemónicos--- las oligarquías ------ demandan a
gritos, defender la democracia, la libertad, la dignidad. Porque asumen la
democracia únicamente como característica política de la relación estado -
sociedad civil – limitada para ellos a la “libertad de expresión, el
pluripartidismo y la realización de elecciones periódicas”.
sEntonces como ahora- y usando las
palabras de Cueva, “Con ellos han coincidido sectores de la izquierda que
incapaces de transformar en ningún sentido la realidad, se dedican por lo menos
a purificarse mediante continuos actos de contrición”.
“Esas declaraciones de que la democracia
funciona en el marco de las normas previstas en los respectivos cuerpos
legales”, parecerían positivas, con la salvedad de que nunca funcionan de
manera indeterminada, es decir con independencia de su inserción en cierta
estructura social compleja, que es la que les infunde una u otra orientación” a
la democracia.
Los ensayos de Agustín Cueva recopilados
en este libro, recogen varios ejemplos referidos a esa idea, en base a ellos y
recuperando la óptica de Cueva uno podría comentar por ejemplo que cuando Barak
Obama junto con la Unión Europea decide invadir Libia, lo hace en su calidad de
presidente constitucional de los Estados Unidos, sin violar ninguna ley de su
país y con un apoyo abrumador de la opinión pública internacional, con respaldo
de demócratas y republicanos – y sin poner ni en riesgo su premio noble de la
paz - Es decir es algo en lo formal totalmente democrático.
Si Cueva viera la reciente cumbre de las
Américas en Cartagena, diría “amor con amor se paga”, así como la Unión Europea
aplaudió todas las agresiones Norteamericanas. Estados Unidos y Canadá tampoco
quieren ni conversar de la situación actual de las Malvinas.. Peor aún
conversar del longevo bloqueo a Cuba el cual termino siendo ratificado en
Cartagena 2012 a nombre de la democracia, y es rabiosamente aplaudido por el
partido demócrata de los Estados Unidos y que decir por republicanos en campaña
electoral.
Estaremos obligados – dice Agustín Cueva –
a admirar la pureza de los procedimientos seguidos, para la toma de decisiones,
sin reparar en los contenidos involucrados?. Estaremos obligados a sostener que
a pesar de todo la democracia estadounidense es una democracia sin
calificativos? Y no una democracia imperialista como sostuvo Cueva. La
respuesta es clara y creo que esta ben resumida en la expresión de que para
América Latina queremos una democracia sin Washington un “consenso sin
Washington “.
En el ensayo “las interpretaciones de la
democracia en América latina: algunos problemas”3 Cueva aborda además el tema
de la relación democracia y poder y reconoce dos vertientes de interpretación:
a) “La que considera que la democracia es
la fuente de la constitución del poder, en la medida en que éste nace
justamente de las urnas
b) la que concibe a la democracia, no como
un instrumento de constitución del poder, sino como una forma de relación de
los ciudadanos (as) con un poder determinado, en última instancia con un poder
expresado en cierta configuración socio estructural.”
La primera concepción es ilusoria – El
poder no nace en las urnas!! - pues no hay ninguna democracia y menos aún las
latinoamericanas, en donde los ciudadanos hayan sido llamados a pronunciarse,
por medio del voto, sobre puntos nodales de la configuración del poder
económico, ideológico o militar. Para Cueva resultaría extraño que politólogos
y sociólogos sudamericanos confundan democracia con acceso al poder.
Para Cueva la democracia es un
instrumento, y por lo mismo “al contrario de lo que el conservadurismo pregona,
un política responsable no es la que se mueve en los estrechos límites marcados
por la burguesía”, no se limita a jugar con votos en una cancha marcada por la
oligarquía local – “sino la que se encarga de mostrar al pueblo al estrechez
clasista de tales límites”.
La democracia es entonces mucho más que la
formalidad política, la democracia es tal, en tanto este acompañada, de
crecimiento económico, de redistribución del ingreso, de modificaciones en la
estructura de la propiedad, y autonomía nacional, esa es la democracia.
Quizá por eso el 30 de septiembre del 2010, salimos a defender la
defender la democracia de esta revolución ciudadana, al presidente Correa,
porque hemos visto los cambios en la condición de vida de la gente, la
recuperación de la soberanía nacional, y no nos comimos el cuento de que había
que salir a hacer una marcha para defender una “democracia aséptica” sin
adjetivos, sin contenidos, centrada solo en las formalidades. Seguimos buscando
una democracia socialista.
Agustín Cueva, como bien recoge la semblanza hecha por Fernando
Tinajero, debatió mucho sobre el problema de la democracia en América Latina,
analizó con fuerza los rezagos coloniales en nuestros países. Si Bolívar
Echeverría (otro filósofo ecuatoriano de amplio reconocimiento) nutrió y aportó
a la Teoría Marxista. Agustín Cueva miró la historia, la vida de América
Latina, desde el Marxismo.
Además no lo hizo, solo como sociólogo, en
realidad es uno de los intelectuales más lúcidos que ha tenido este país, como
un hombre que tenía la capacidad de mirar la realidad desde su análisis
histórico político, pero además aportando valiosos elementos al análisis de la
cultura y la literatura.
Volver a revisar estos textos y posiciones
sin duda ha sido un honor y una alegría, que debo agradecer al MCP, y al
cuidadoso trabajo de Fernando Tinajero, - que en estos 12 ensayos se recoge
parte clave de la excelente producción de Agustín Cueva, justo ahora que se van
a cumplir 20 años de su fallecimiento, lo cual por si mismo es de enorme valía
pero además porque en este momento histórico que vive el Ecuador, recuperar el
pensamiento, generar ideología resulta fundamental, pues siempre es bueno
recordar que no hay mejor práctica que una buena teoría.
La invitación a comentar el libro me
entusiasmo particularmente, porque para quienes en los ochenta éramos unos
jóvenes revolucionarios, el trabajo de revolucionar desde la palabra, como lo
hizo Agustín Cueva, marcó en mucho nuestra militancia y compromiso, por
enfrentar esa democracia restringida, esa democracia fraudulenta que vivía
América Latina y buscar otra democracia, una democracia que apueste como diría
El Che, en su discurso en Punta del Este en 1961, y que sirve de introducción a
la ponencia que Agustín Cueva hace con motivo del sesenta aniversario del
natalicio del Che4
“La democracia solo existirá en América
latina
Cuando los pueblos sean realmente libres
para escoger;
Cuando los humildes no estén reducidos
por el hambre, la desigualdad social,
el analfabetismo y lo sistemas jurídicos a
las
ominosa impotencia”
Nota al Pie:
1 Comentario del Viceprefecto de la Provincia del Azuay - Ecuador, a propósito de la presentación
del libro “Agustín Cueva – ensayos sociológicos y políticos” de Fernando
Tinajero, publicado por el Ministerio Coordinador de la política. Abril 19 de
2012.
2 Agustín Cueva – “El fetichismo de la
hegemonía y el imperialismos” - cuadernos políticos No 39- enero – marzo de 1984
3 Agustín Cueva “Las interpretaciones de la
democracia en América Latina: algunos problemas” – ensayo escrito como parte de
sus actividades como profesor visitante en la Universidad d Sao Paulo – Mayo –
Junio de 1987.
4 Agustín Cueva, Vigencia y Urgencia del
Che en la era del neoconservadurismo” – Buenos Aires 8 al 11 de Abril de 1988