jueves, 27 de octubre de 2011

Canto a Fidel. (Ernesto Che Guevara)

    Vámonos,
   ardiente profeta de la aurora,
    por recónditos senderos inalámbricos
    a liberar el verde caimán que tanto amas.
    Vámonos,
    derrotando afrentas con la frente
    plena de martianas estrellas insurrectas,
    juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.
    Cuando suene el primer disparo y se despierte
    en virginal asombro la manigua entera,
    allí, a tu lado, serenos combatientes,
    nos tendrás.

    Cuando tu voz derrame hacia los cuatros vientos
    reforma agraria, justicia, pan, libertad,
    allí, a tu lado, con idénticos acentos,
    nos tendrás.

    Y cuando llegue el final de la jornada
    la sanitaria operación contra el tirano,
    allí, a tu lado, aguardando la postrer batalla, nos tendrás.

    El día que la fiera se lame el flanco herido
    donde el dardo nacionalizador le dé,
    allí, a tu lado, con el corazón altivo,
    nos tendrás.

    No pienses que puedan menguar nuestra entereza
    las doradas pulgas armadas de regalos,
    pedimos un fusil, sus balas y una peña.
    Nada más.

    Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
    pedimos un sudario de cubanas lágrimas
    para que se cubran los guerrilleros huesos
    en el tránsito a la historia americana.

    Nada más.
    México, 1956

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