viernes, 28 de octubre de 2011

Al héroe caído. (Adolfo Sánchez Vázquez)


Tu corazón caliente, derribado,
levanta un estandarte en la mañan a
p or la p endiente del dolor cruzado.
Contra el rumbo del aire, se d evana
gran madeja de muerte en tu cintura
enredada d e san gre en tu ventana.
Entre nieblas de p ólvora, va oscur a
la mano qu e te llev a hacia estacion es
que clav arán la muerte en tu esp esura.
¡Camaradas, de esbeltos corazones,
vedle, muerto, caído, prisionero,
del ataque de mudos tiburones!
¡Vedle, pronto, vosotros, marinero,
aviador, tanguista, combatiente,
navegando sin vid a, sin remero!
¡Qué se ap arten las manos de su frente, que en p añuelos de san gre, no ven cida, van bordando un gemido transparente!
De p ie, junto a su mano descendida,
firmes estamos, el fusil al brazo,
muro ardiente sobre la p ena er guida.

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